CÓMO APRENDER A MULTIPLICAR EL DINERO

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Todos tus actos están determinados por tus creencias. Y fíjate que no te estoy diciendo que tus creencias influyan en mayor o menor medida en lo que tú haces, la afirmación es mucho más tajante.

De una manera muy simplificada, me voy a atrever a contarte cómo funcionamos: de todas tus experiencias pasadas, tu cerebro extrae la información que considera más relevante (generalmente de las vivencias que están más vinculadas con las emociones) y la almacena en lo que se conoce como subconsciente. Todas las ideas que aquí se almacenan están interconectadas entre sí, formando una enorme red de información. Así se constituyen las creencias. El ser humano emite pensamientos en base a sus creencias, y estos pensamientos desencadenan una emoción en nosotros. Entonces, la emoción funciona como estímulo y nuestros actos (conscientes o inconscientes) son la consecuencia final.

Por lo tanto, es muy importante que te des cuenta de que lo que estimula tu comportamiento no es un hecho externo, como por ejemplo que te insulten, sino la emoción que ese hecho despierta en ti.

El problema es que…

Cada vez que actúas de manera inconsciente, es decir, que eres presa de tus emociones y te comportas impulsivamente, estás dejando que otros decidan por ti. A veces estas decisiones serán para tu mejor interés, pero quizá otras veces no. ¡Está muy claro, si tú no te ocupas de dirigir tu vida, vendrá otro y lo hará por ti!

¿Estás esperando a que los demás decidan por ti?

¿Te da miedo responsabilizarte de lo que dices y haces?

¿Temes incluso a tus pensamientos?

Date cuenta: escuchamos lo que nos cuentan a través de la televisión o la radio, atendemos a exitosos conferencistas, acudimos a talleres de finanzas o de desarrollo personal, leemos con gran interés los escritos de prestigiosos escritores o gurús internacionales. Estamos pidiendo a gritos una solución. Buscamos fuera nuestra transformación interna, ¡no tiene sentido! ¿Te das cuenta de que es absurdo?

Permítete de una vez quedarte en silencio y hablarte de tú a tú. Ya has escuchado a los demás, eso está muy bien. Ahora tómate un tiempo para escucharte a ti, para conocer cuáles son tus creencias y para decirte en lo que debes creer y en lo que no. Tómate el lujo de depurar tus creencias de manera que sólo dejes aquellas que te benefician. Las creencias que te están ocasionando algún daño, que te hacen padecer una y otra vez las mismas angustias, han de ser erradicadas, modificadas por otras que te impulsen al siguiente nivel.

 

¿QUIERES CATAPULTARTE?

Vuelvo a insistir en esto, guarda silencio por un momento y empieza ya mismo a limpiar tu sistema de creencias. Recuerda en todo momento que PUEDES INSTALAR EN TU MENTE LA IDEA QUE TÚ QUIERAS.

REPITO (por si aún no ha quedado del todo claro): PUEDES INSTALAR EN TU MENTE LA IDEA QUE TÚ QUIERAS.

Para que no puedas poner ninguna excusa y empieces ya mismo a limpiar tu subconsciente, te lo voy a dejar a huevo. El tratamiento para transformar tu vida es el siguiente:

Repite todos los días, mañana, tarde y noche, las siguientes afirmaciones:       

Ganar dinero es fácil.

Ganar dinero es bueno para mí.

Disfruto de la incertidumbre.

Los ricos son buenos.

Puedo ganar mucho dinero y tener una salud física magnífica.

Yo domino mis actos.

Sé gestionar mis emociones.

La vida es bella.

Y suma y sigue, amigo.

PUEDES INSTALAR EN TU MENTE LA IDEA QUE TÚ QUIERAS.

Coge la costumbre de repetirte afirmaciones de este tipo. Conviértelo en un hábito hasta que hables así contigo de forma natural. Digamos que la dinámica sería como si coges un vaso lleno de vino y lo pones debajo del grifo de agua. Si viertes la suficiente cantidad de agua en el vaso con vino, finalmente el líquido resultante será solo agua. Habría que incorporar un matiz a este idea, y es que al vaso siempre se le está añadiendo uno de los dos líquidos: agua o vino. De modo que si tú no estás vertiendo agua, se está volviendo a rellenar otra vez de vino. De modo que si quieres que el líquido se aclare por completo, debes estar constantemente echando agua, instante a instante.

Además de repetirte frases e ideas como un papagayo, ocúpate de reprogramar tu mente también a través de tu actitud. Es decir, demuéstrale a tu mente que eso que te estás diciendo y que tanto te repites cada día es verdad. Dale motivos a tu mente para creer en tu palabra. Por ejemplo, si quiero creer que los ricos son buenos porque esto a la larga me beneficia, lo que haré será lo siguiente: además de repetir a diario que <<los ricos son buenos>>, iré a Google y me informaré de cuáles han sido las obras benéficas de personajes famosos o empresarios de éxito. Por supuesto, al conocer estos datos no emitiré ningún juicio negativo, ni de palabra ni de pensamiento. ¡Qué nos conocemos! 😉 También les defenderé cuando surja algún debate sobre este tema con mis amigos o familiares.

Por cierto, considerar que los ricos son deshonestos supone un gran obstáculo para ti, pues supongo que tú querrás ser rico y honesto, ¿verdad? Pues debes contemplar esa posibilidad en tu mundo.

Me encanta cómo explica Miguel Ángel Cornejo el tema de las creencias (¡fabuloso!): 

<<EL DINERO CUESTA MUCHO GANARLO.>>

¿Cuántas veces hemos oído algo así?

Probablemente muchas.

Lástima que toda idea que penetra en nuestro cerebro un repetido número de ocasiones se instala en nuestro subconsciente con una facilidad pasmosa. Ideas como esta generan creencias disfuncionales que motivan en nosotros comportamientos erráticos, seguidos evidentemente de resultados nefastos. Sin embargo, si crees de corazón que ganar dinero es fácil, los resultados que obtienes son asombrosos.

¿Dije que es una lástima?

Perdón, la lástima es desconocer cómo funciona nuestro cerebro. Puesto que conocerlo y saberlo supone una gran bendición, una enorme ventaja. Entonces, como ya te he comentado basta con reprogramar tu cerebro, hasta el punto de revertir tus creencias.

¿Piensas que revertir tu sistema de creencias es complicado?

Esto también es una creencia, cuesta lo que tú creas que cuesta. De hecho, instalar una creencia funcional cuesta lo mismo que instalar una disfuncional. Tú eliges con que sistema operativo caminar por la vida. Recuerda que según sean las gafas con las que contemplas el mundo, así piensas y, por lo tanto, así te sientes y actúas.

No sé si te lo había dicho: PUEDES INSTALAR EN TU MENTE LA IDEA QUE TÚ QUIERAS.

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¿TE GUSTARÍA SABER EXACTAMENTE CUÁNDO ENTRAR Y CUÁNDO SALIR DE UNA OPERACIÓN?

Aquí te lo cuento paso a paso…

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