A continuación te voy a describir cómo un trader, con independencia de su nivel de conocimientos y su poder adquisitivo, puede perder todo su capital en un rato.

Te habla la experiencia, compañero/a, pues yo mismo he quemado varias cuentas de trading en unas pocas horas, algunas incluso en las que llevaba un significativo porcentaje de rentabilidad a mi favor. Y es que por mucho que creamos saber acerca de los mercados cotizados, no es conveniente pecar de vanidosos. Ningún trader está exento de perder dinero operando en la Bolsa, al igual que ningún futbolista está libre de sufrir una lesión…

Spiderman también podría romperse una pierna, Nadal también podría perder un partido, e incluso Nacho Vidal podría tener un gatillazo,… ¡Todos la pifiamos alguna vez! La clave está en que nuestros «errores» sean proporcionados.

¿Qué significa que nuestros «errores» sean proporcionados?

Se ha repetido ya hasta la saciedad que el mayor «error» que puedes cometer es no aprender de tus propios desatinos. Soy consciente de que con el conocimiento que teníamos hasta la fecha no resultaba nada fácil, y de que incluso muchos de esos «errores» parecen ser siempre los mismos. ¿Por qué será? La cuestión es que a medida que vamos entendiendo con más detalle el funcionamiento de nuestro cerebro y los mecanismos que éste emplea, descubrimos nuevos enfoques que nos permiten -entre otras cosas- que los «errores» tiendan a ser cada vez más pequeños (relativamente) y que cada vez aparezcan más distanciados en el tiempo. Si lo que quieres es mantenerte con vida en este negocio, debes permanecer atento día a día, momento a momento.

Ahora bien, no te tomes esta advertencia demasiado a pecho, tu integridad física no depende del estado de tu cuenta de trading. Lo que te voy a contar realmente no tiene nada que ver con tu supervivencia como ser humano, únicamente te hablo de sobrevivir como trader (que no es poco).

Recuerdo…

… Aquella mañana que abrí la plataforma de trading, me conecté al bróker y me dispuse a analizar el gráfico del Futuro del Bund alemán. El reloj marcaba las 8:00 en punto. Lo siguiente que recuerdo es viéndome operar como un poseso, sin ningún criterio y completamente fuera de mí. Ya eran las 13:30 y mi cuenta de trading había sufrido un palo tremendo.

Resulta que durante un periodo de inconsciencia de difícil descripción, porque apenas me acuerdo de lo que sucedió, me había dedicado a saltar de un producto a otro buscando la operación que salvara mis «pequeños» errores del día y que me permitiera empezar desde cero en la siguiente sesión, como si nada hubiera pasado. Pero no, querido/a compañero/a, claro que había pasado algo, algo muy serio y que es digno de ser mirado con el microscopio… Pasé del Bund, al Eurostoxx, tanteando luego en el Dax, en el Crudo, e incluso hasta en el Trigo y en el Algodón. En otras ocasiones, estos tejemanejes u otros parecidos me habían permitido marcar un buen tanto en el período de descuento y salir airoso, llegando incluso a creerme que había operado como un auténtico crack, sin ser consciente del grado de inmadurez de mis actos. Cuando enmascaramos la realidad, la ruina y el sufrimiento no tardan en manifestarse.

Hay ciertas situaciones que despiertan ciertos pensamientos, y estos pensamientos desencadenan unas emociones concretas. Si las nuevas emociones que van emergiendo las juzgas como indeseables y te niegas a sentirlas estás, literalmente y en todos los sentidos, perdido.

¿Y por qué te cuento todo esto?

Quizá pienses que soy un corta-rollos, un agorero, un pesimista y un aguafiestas. Puede que sí,…

Sin embargo, a lo que te invito es a que tomes consciencia de las consecuencias que puede acarrear un comportamiento tan antinatural como es el darle la espalda a tus propias emociones.

Como decía la canción, <<La vida es un juego y hay que apostar,…>> El trading es un negocio. Y si quieres considerarlo como un juego, tú mismo, pero de ser así te diré que se trata de un juego muy serio, y como todo juego se rige por unas normas que es preciso respetar escrupulosamente si no quieres ser expulsado… ¡No aceptes pulpo como animal de compañía! Yo también he hecho alguna trampa jugando al Scattergories o al Party, pero en el juego del Trading, amigo/a, saltarse las reglas no implica llevarte una colleja de tu colega o soportar la mirada del tigre de tu pareja. En este negocio el (auto) engaño se castiga duramente. Si no te acabas de creer lo que te estoy contando, te invito a que veas el siguiente vídeo en el que te muestro algunos casos reales bastante deprimentes:

Caso real (sorprendente, pero real)

Te quiero presentar a Antonio, un murciano que se dedicó durante muchos años a la especulación inmobiliaria. Antonio hizo mucho dinero con la compra-venta de viviendas. Aprovechó el boom inmobiliario y durante estos años vivió por todo lo alto, como un marajá, sin privarse prácticamente de nada. Cuando el chollo del Monopoly se acabó, empezó a buscar otras alternativas de negocio. Entonces fue cuando me conoció. Hablé con él por teléfono en un par de ocasiones y le sugerí que se leyera El Renacer de un perdedor en la Bolsa (cuesta aproximadamente como una entrada de cine). Escurrió mi propuesta dando a entender que ya lo leería más adelante.

A las pocas semanas volví a hablar con él y decidí hacerle una visita a Murcia. Allí me habló de todos sus logros financieros y del poco dinero que le quedaba a pesar de sus éxitos. Me enseñó su joyita, un ático precioso e impecable en la Avenida Rey Juan Carlos I. Era de los pocos activos que aún conservaba.

Tomando un par de cervezas resolví algunas de sus dudas y le expliqué los fundamentos del trading. Por supuesto, como buen emprendedor, le volví a insinuar que se leyera El Renacer de un perdedor en la Bolsa, que este libro le aclararía muchos aspectos cruciales sobre este negocio. Pero de nuevo rehuyo mi propuesta. De forma muy sutil y habilidosa siguió sonsacándome mucha información de forma gratuita. ¡Qué avispao! 😉

Sin embargo, tenía la sospecha de que no sería suficiente… Unos días después de nuestra reunión presencial mantuvimos de nuevo una conversación telefónica, y volví a sugerirle que se leyera el libro (llámame pesado si quieres) o que realizara el Taller Aprende el Método TRIPLE A. Pero como el que oye llover, pasó olímpicamente del tema… Entonces me prometí no volver a ofrecerle nada más. Durante varios meses fuimos charlando de vez en cuando por teléfono hasta que nos perdimos la pista.

Pasaron por lo menos 2 ó 3 años hasta que volví a saber de él. Le llamé para ver qué tal le iba y para proponerle una vez más que hiciera nuestro Taller (que como verás tiene un precio MUY asequible), y la sorpresa fue mayúscula. ¡Qué pena no haber grabado esa conversación! Simplemente voy a compartir contigo algunas frases literales que me trasmitió repleto de angustia:

<<He perdido el ático operando en Bolsa, César, he perdido 270.000 euros. Me dejé arrastrar por las ideas de mi primo y lo vendí para ponerme a hacer trading. Ahora estoy en la ruina…. ¿Cómo voy a recuperar todo ese dinero? Estoy hundido, César, no sé qué hacer…>>

Con esto no estoy queriendo decirte que si Antonio se hubiese leído el libro de El Renacer de un perdedor en la Bolsa o hubiera realizado el Taller se habría librado de la ruina. ¡En absoluto! Pero probablemente su actitud carente de humildad si que tuvo algo que ver con su fatal desenlace.

Siento mucho lo que le sucedió a Antonio, me da mucha pena. De hecho, uno de mis mayores propósitos es evitar a toda costa este tipo de situaciones.

EL ORIGEN DEL CONFLICTO

¿Alguna vez has…

… incumplido las reglas de tu sistema de trading?

… operado con más volumen del que te correspondía?

… realizado más operaciones de las que deberías?

… ajustado el stop cuando no venía a cuento?

Podemos caer en la flaqueza de repetir sistemáticamente estos comportamientos delante de los gráficos siempre que consideremos al mercado como una amenaza. Debemos entender que en el trading se puede sumar y también restar. Estos son los dos desenlaces que inevitablemente tienen lugar cuando se comercia en cualquier mercados. Esta idea no es para entenderla hoy y olvidarla mañana; de hecho, me temo que no solucionarías nada sólo con entenderla, pues considero que más que entenderla se trata de experimentarla.

Pensar que el dinero está por encima de todas las cosas es un claro síntoma de locura. ¿Sabes lo que implica esto?

Aquel que tenga la mente intoxicada con tal falacia no está preparado para participar con tranquilidad en los mercados cotizados. Cuando consideras que una pérdida monetaria está poniendo en peligro tu vida, colocar tu dinero en la Bolsa de valores o en cualquier otro negocio NO supone una alternativa inteligente.

Si quieres ver qué es lo que te vas a encontrar en El Renacer de un perdedor en la Bolsa, aquí te dejo un aperitivo.

¡Qué lo disfrutes y aprendas mucho, compañero/a!

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