La obsesión por recuperar lo perdido genera mucha frustración, y el esfuerzo en vano por lograr tal fin desata una impotencia aún más desgarradora (¡qué te voy a contar!).

La buena noticia es que en el Instituto hemos descubierto una manera de salir del pozo. Quizá tengas que invertir algo de dinero en ello, es lógico. Lo que no es lógico es que sigas quemándote las pestañas, amargándote la vida y consumiendo tus ahorros y tu tiempo. Perder 300, 500 ó 1.000 euros en un rato por actuar irresponsablemente es muy doloroso, ¡es un suicido! Yo mismo me negué durante unos cuantos años a pedir ayuda. A cambio decidí aprender entregándole más y más dinero al mercado. Y créeme, graduarse así en esta profesión resulta sumamente costoso.

Mira de lo que te estoy hablando:

Perder en los mercados es natural; de hecho, perder dinero de forma desproporcionada en un momento dado puede resultar favorable para tu aprendizaje. Sin embargo, llega un punto en el que ya no es tan beneficioso, no es sano, la mala praxis se convierte en un vicio que te va matando poco a poco.

Reconocer que estás equivocado es el principio del fin del sufrimiento. Como te decía, a mí también me costó mucho dar este paso, el paso de dejarme ayudar por otros compañeros/as del sector y por expertos/as en otras disciplinas complementarias. Aprender a participar en los mercados cotizados con cierta profesionalidad me supuso cerca de 50.000 euros e incontables disgustos. Estuve auto-engañándome durante más de 7 años, tratando de convencerme de que mañana sería el día en el que mi fortuna como trader cambiaría por completo. En este proceso me di cuenta de que el mañana nunca llega. Entonces me dije:

<<Puedes ponerle freno a esta jodida tendencia que está acabando contigo, que está consumiendo tus recursos y minando tu autoestima. Estás perdiendo la cabeza. Párate, reflexiona y valora pedir ayuda…>>

No hay nada de malo en pedir ayuda. Es muy bonito aprender de los conocimientos y las experiencias de otros. De un modo u otro, lo hacen todos los seres vivos, es lo natural entre individuos de la misma o distinta especie.

¿Alguna vez…

… has pensado en el dinero que tendrías si no hubieras operado como un pollo sin cabeza?

… has pensado en lo bien que te iría si fueras disciplinado con las reglas de tu sistema de trading?

… has perdido en una mañana lo que ganaste a lo largo de un mes de duro trabajo como asalariado?

… has visto como el mercado arranca en la dirección que habías previsto, pero tú no estás dentro?

… has discutido con tu pareja porque estabas disgustado con tu operativa?

… has pensado que eres un inútil y que no sirves para nada?

… has dudado de tu capacidad de ser trader?

… has estado distraído en el trabajo o en reuniones familiares por tu rendimiento como trader?

… has pensado que la vida es una mierda y que el Universo confabula en tu contra?

… has pensado que en este negocio no gana ni el tato?

Si has experimentado alguna de estas situaciones, sin duda, NECESITAS que alguien te eche un cable, que supervise y controle tu operativa. Es inevitable, admítelo ya compañero/a, deja de posponerlo. Todos los recursos que inviertas en actuar de una manera más disciplinada y responsable te serán de utilidad en cualquier ámbito de la vida.

Pasar por un intenso periodo de desasosiego y frustración es algo bastante común para quien se dedica al trading, por lo que hemos pasado todos o casi todos en algún momento. Así que no te creas que eres un bicho raro (aunque quizá debas serlo si has elegido emprender este negocio).

Posiblemente ya lo hayas visto, quizá incluso hasta lo hayas experimentado, no hay nada más peligroso en los mercados cotizados que el conocimiento sin control. Pretender, una y otra vez, ganar dinero con el trading sin llevar a cabo una operativa responsable es una trampa horrorosa que te impide ser feliz. 

He querido dedicar mi tiempo y energía a escribir este artículo con el propósito de que te hagas consciente de que QUIZÁ NECESITES AYUDA. ¡Y ojo! No es que lo diga yo, lo dice tu estado de ánimo y evidentemente tus resultados en el trading (ojalá me equivoque). Es una realidad que no puedes negar. No te puedo garantizar que vayas a conseguir tus objetivos en el trading con el apoyo de un mentor, pero de lo que sí estoy convencido es de que vas a poder probar un enfoque completamente diferente al que ahora está rigiendo tus decisiones de inversión. Te estoy hablando de forjar una relación con tus finanzas mucho más sana y productiva de la que quizá estés teniendo en este momento.

¿DIOS NOS MIRA CON UNA LUPA?

Soy consciente de que a menudo las cosas no salen como uno quiere, sobre todo cuando actúas sin ningún criterio. Por eso te traigo una nueva manera de mirar y ver este negocio.

Yo he sido el primero que ha lanzado órdenes de compra y de venta como un poseso, sin ton ni son. Me giraba en cuanto el precio se desplazaba mínimamente en mi contra, cargaba sin seguir ningún plan y cometía todos los actos imprudentes que se te puedan pasar por la cabeza. ¿Y sabes qué es lo peor de todo? Lo peor es que cometía muchísimas cagadas aún sabiendo mucho acerca del funcionamiento de los mercados cotizados…

A menudo, tras un día de locura en el que perdía mucho dinero en muy poco tiempo, caía en la trampa de la motivación. Dedicaba unas cuantas horas a reflexionar, a charlar con alguien de confianza, a leer un libro o ver un vídeo y me convencía de que ahora sí que estaba listo para ganar. Pensaba: <<ahora sí que sí, con este nuevo descubrimiento sí que estoy preparado para batir al mercado>>. En este momento de subidón sentía que no necesitaba la ayuda de nadie, e incluso me decía: <<menos mal que me he dado cuenta antes de inscribirme a ese curso que llamó mi atención, me he ahorrado un buen dinero>>. Al día siguiente o a los dos días, ¡zas! Volvía a pifiarla.

Querido/a amigo/a, LA VERDAD NOS HACE LIBRES. Contarse verdad es una práctica de lo más renovadora. Cada vez que me descubro mintiéndome es como un orgasmo. Ese darse cuenta, ese desnudarse ante uno mismo es completamente liberador.

GRACIAS A SER HONESTO me di cuenta de que…

La auténtica transformación surge cuando te permites perder, cuando te abres a la posibilidad de errar en una operación. La primera vez que me descubrí haciéndome trampas fue enormemente revelador, grandioso. Nunca antes, a lo largo de más de 7 años operando en Bolsa lo había visto con tanta claridad. Entonces reconocí que en todos esos años no había sido trader, aunque había abierto y cerrado muchísimas operaciones, simplemente fui un pardillo con mucha ambición, una ambición desmedida, desproporcionada. El trader auténtico es prudente, avispado y sagaz, y mi comportamiento hasta entonces no se acercaba ni lo más mínimo a estos atributos.

Resulta muy curioso, incluso sorprendente, verse a uno mismo intentando buscar oportunidades donde no las hay.  ¿Has visto alguna vez a un dentista quitando una muela que no esté picada? ¿Te imaginas? Puede que encuentres alguno que actúe de esta manera -posiblemente los menos-, al igual que existen traders que ponen en riesgo su dinero sin comprobar que tienen las probabilidades a su favor. Sin embargo, mientras que a un dentista de esa guisa le tacharíamos de incompetente y de maleante (como poco), a un trader que opera en Bolsa poniendo en grave peligro su dinero y su autoestima posiblemente le escudaríamos con aquello de que el mercado está muy difícil. Es evidente que habla la voz de la ignorancia, pues no creo que haya contextos fáciles o difíciles, sino contextos operables y no operables (según lo que dicte tu sistema de trading). Lo que a veces pasa es que cualquier paparrucha es aceptada con tal de no asumir nuestra propia responsabilidad.  

Por ejemplo… ¿Qué dirías que busca un trader que ejecuta una operación tras otra sin ningún control? Quizá calmar su sed de venganza. Podría ser. Si ya has participado alguna vez en la Bolsa o en algún otro negocio o juego parecido (apuestas deportivas, póker, ruleta, blackjack,…) te habrás dado cuenta de que a veces nuestro afán por recuperar a toda costa una pérdida no suele dar buenos resultados. La técnica de ir a saco NO funciona. ¿Te das cuenta de que normalmente lo que consigues es el efecto contrario al deseado?

Si tu intención es vengarte (lo cual no te aconsejo), al menos hazlo inteligentemente. Como se suele decir, la venganza se sirve en frío. El trader que confía no tiene prisa porque sabe que tarde o temprano el dinero entrará en su bolsillo. Debes ser sumamente exigente, no puedes conformarte con cualquier cosa, así que te invito a que seas muy selectivo con tus entradas. Ahora bien, cuando la oportunidad se presente no vaciles, actúa con total determinación a favor de tu mejor interés.

Y para concluir, UN SECRETILLO…

Al final este negocio consiste en perder y ganar muy poco, y de vez en cuando ganar algo más. En cambio, cuando permites que te corten la cabeza por falta de autocontrol sucede lo contrario, pierdes y ganas muy poco, y de vez en cuando pierdes algo o mucho más. Estamos hablando de la cara y la cruz.

Comprender cómo funciona tu cerebro en el proceso de la toma de decisiones de inversión te ayudará a relacionarte de una manera más saludable con tus pensamientos y emociones.

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